23/12/08

Rosario


Estás hecha de paño suave, piel caliente. Sangre que circula perfectamente y sube a encender tus mejillas cuando bailas o te agitas. Que la fiebre no me pierda el rastro, que la luna no se esfume tanto en tus mejillas; ese sol naciente que me hace verte mejor.
Que se corran las cortinas de tu pelo, que el lucero amanezca en vos primero, encandilado. Si te dormís, no te olvidés, me han pedido que disuelva el azúcar en tu leche tibia.
Me acerco a tu cuello rompeolas, que subirá tan alto, inundando todas las orillas.

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