Veinticuatro horas dando vueltas en la cama.
Doce veces sí,
media hora,
doce veces no.
¿Cómo hago para sacar esa cuenta?
Mil cuatrocientas cuarenta excusas
se escriben sin querer,
y si te pienso así sos más difícil
y yo conmigo soy más difícil.
Odio tener que convencer a mi ánimo
todas las mañana.
Se hace más difícil ensayarte
para actuarte.
Hagamos un trato:
navegame.
¿Y a cambio?
¿A cambio, qué?
A cambio veinticuatro horas en tu cama.
Dando vueltas.
23/7/09
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